martes, 12 de enero de 2010

Catalina y los bosques de hormigón


No había pasado ni media hora desde que le dije a Perico que dejara de hablar de una vez del libro de Malic y se pusiera a leerse el de Catalina y los bosques de hormigón, cuando apareció por el despacho a pedir un vaso de leche.

- Bueno, y lo de Catalina, qué.
- Pues si ya me lo he leído. Está bien. La protagonista, Catalina, vive en un pueblito al que llega un empresario especulador que quiere convertir todo en hermosos bloques de hormigón. Catalina, con ayuda de los niños, conseguirá espantar a semejante egoísta que sólo piensa en dinero y al que la naturaleza y las personas le importan un comino. Es muy gracioso, porque en dos minutos montan una manifestación que no veas.

La obrita está en verso. Bueno, más que en verso, la obra es un ripio continuo. Pero eso sí, el ripio le da un ritmo muy simpático y esa sería la característica principal de la obra. Es cortita y muy simpática. Dentro de lo que yo llamaría el género pedagógico ecologista, esta es una verdadera joya, ya que consigue transmitir su mensaje sin resultar pesado. Más bien al contrario. Se lee muy rápido y muy bien y tiene muchas posibilidades a la hora de llevarse a escena.

- Y entonces qué hago, ¿la recomiendo?
- Yo la recomendaría. ¿A ti qué te ha parecido?
- Esto...
- Vamos, que no te la has leído.
- Hombre, como ya te la ibas a leer tú...
- Ay, madre, qué cruz tengo contigo.

1 comentario:

la vereda dijo...

Gracias Perico por leerte nuestra obra!!
Cualquier día te presentamos a Catalina.

Muchos besos,

DAvid Acera - La Vereda Teatro