lunes, 12 de diciembre de 2011

La lavadora feliz

Tiene que ser un subidón tener una lavadora así, que cuando llegues cansado del trabajo, después de haber sudado bien la camiseta, de haber estado andando arriba y abajo con el mismo par de calcetines y de haber pasado dos días con la misma ropa interior, te reciba con esa cara de ilusión.

- ¿Tienes algo para mí? ¡¿Huelo a calcetín añejo?!
- Espera, que hoy me meto yo vestido y todo.
- ¡Yupiiiii!

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